Amar > Hate

By
Tamara Parraguez

Aunque suelo escribir siempre primero en inglés, hoy me parece coherente hacerlo en mi lengua nativa, en el idioma con el que aprendí a conocer el mundo: en español. Así que si lees esto en inglés y algo no te hace tanto sentido, es porque hay cosas que sólo se pueden explicar en español.

8 de febrero del 2026, medio tiempo del Super Bowl en Santa Clara, California. Benito Antonio Martínez Ocasio hace historia. Bad Bunny es el primer artista latino en hacer un show absolutamente en español. En medio de un momento político de extrema polarización, la música y su ecosistema se vuelven en una voz de esperanza, de orgullo por las raíces y un llamado a la resistencia desde el amor. El Super Bowl más visto de la historia.

Y de pronto me di cuenta que lo nuestro es una cultura de unión.

Mientras vivimos rodeados de mensajes de odio, de separación y discriminación. Mientras el absurdo y la violencia se cuelan en nuestros hogares a través de la TV y nuestros celulares. Mientras la narrativa política se alimenta del miedo, viene un puertorriqueño que se negó a soñar en pequeño, y nos invita a soñar como él lo hizo, nos invita a creer, y a resistir al terror y el miedo, desde un lugar que nos une a todos. Lo de anoche fueron trece minutos para recordarnos que cada uno de nosotros, desde donde estemos y desde lo que somos, podemos revelarnos desde lo que hoy más hace falta. El amor.

Cuando era niña, crecí escuchando el tema de una banda chilena que decía: Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos. Y durante 40 años ese ha sido un sentimiento que siempre ha alimentado mi rol de “latina”, un rol que no siempre he llevado con orgullo, o que he mantenido en el volumen mínimo, especialmente si viajo o estoy viviendo en el extranjero. Sin embargo, el show de anoche me deja con un nuevo sabor: Qué rico es ser latino. Así abrió la puesta en escena, entre campos agrícolas que me recordaron los comienzos de teleseries colombianas y venezolanas que sonaban de fondo en millones de televisores a la hora de almuerzo, ya sea que estuvieras en Chile o en cualquier otro país de América. Junto a un homenaje a la cultura latina de ayer y de hoy. Y de pronto me di cuenta que lo nuestro es una cultura de unión.

Más que un show y un escenario.

En un mundo global como el de hoy, parece casi ridículo tener que explicar la migración, sin embargo aquí estamos. Rodeados de políticos y discursos políticos que hacen una oda al quiebre y a la fragmentación. Que crean pseudo-verdades que van acomodando según el interés del momento. Que banalizan la vida de personas de carne y hueso. En caso que no seas de Latinoamérica el show de anoche fue una experiencia más que inmersiva, fue una oportunidad de ver y sentir de qué se trata ser latino, y por sobre todo lo lindo que es. Benito ha hecho una invitación a todo el mundo de venir a ver nuestra casa, porque no somos solo eso que dicen los titulares, somos goce, somos barrio y somos familia.

La playlist de temas transcurre en un recorrido continuo, que te va mostrando todos rincones y personajes que definen el alma de ser latino. El negocio de barrio, los carritos, la señora que atiende su puesto, y por sobre todo el tejido social de ser gregarios, de ser comunidad. Mientras suenan temas que bailábamos en casa de nuestros abuelos, Bad Bunny nos recuerda que la cultura para ser política no necesita caer en provocaciones y un lenguaje que invite al conflicto. En lugar de seguir gritándonos e insultándonos desde veredas opuestas, Benito dice te invito a la fiesta de mi casa, porque cuando nos conozcas te darás cuenta que no somos enemigos, que encontrándonos es la única forma de construir futuro.

La influencia positiva

No puedo no hablar del medio tiempo sin hacer una reflexión desde el punto de vista de construcción de marca y dirección creativa, dos espacios en donde Bad Bunny nos da cátedra. A pesar de que el reguetón es un género que siempre ha desafiado al sistema con palabras fuertes y jerga de las subculturas, los mensajes que Benito viene construyendo desde el lanzamiento de su último disco DTMF, vuelven a las raíces de grandes orquestas, que celebran nuestras costumbres desde una narrativa positiva, de celebración y autenticidad. Así este puertorriqueño durante los últimos dos años pasó de ser un artista local a un artista global, en un imán de colaboraciones con marcas y artistas que quieren unirse para conectar con las personas desde un lugar que busca impactar desde lo positivo, usando su voz para honrar su origen, que valora la identidad y que le dice al mundo cree en ti también. No importa de dónde seas, todos valemos.

Jaquemus, Calvin Klein y Levis lo han entendido. La postal de anoche lo deja claro: The Only Thing More Powerful Than Hate Is Love. Estas palabras son mucho más que un mero acompañamiento al show, es una declaración de principios que traspasan el mercado de la música o el nicho de los jeans. Así se comienza a transformar el storytelling en un storydoing. Bad Bunny ha decidido ocupar un espacio en el mercado que resulta revelador: la voz del amor. Tomando su identidad cultural, su historia familiar y su historia personal como su munición. Porque en un mundo de armas, individualismo, narcisismo y terror, desde el reguetón se está uniendo a millones de personas desde un lugar que conocemos: la familia y la comunidad. Si hay algo que todos los latinos compartimos es ser resilientes, enfrentar la vida y los problemas desde un espíritu de celebración. Como decía Jacobo Morales: Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda. Quizás muchos de los conflictos de hoy se deben a que como sociedad estamos estancados en lugares de odio.

Si algo podemos rescatar es que hoy las marcas que no tengan valores claros y actúen en coherencia a ellos se desvanecerán. Los tiempos de ser tibios están quedando atrás.

Por qué 13 minutos pueden cambiarlo todo

Vivimos en tiempos con carencia de referentes que realmente nos inspiren, todo el mundo tiene tejados de vidrio, y el poder se ha vuelto sinónimo de abuso. El tipo que un día te empacaba la compra del supermercado nos viene a recordar que los valores que nos enseñaron de pequeños habitan dentro de nosotros, y la cultura tiene una voz más poderosa de lo que piensa.

Baila sin miedo.
Ama sin miedo.

Dice Bad Bunny después de bailar salsa junto a Lady Gaga. Quizás los latinos tenemos justamente eso que el mundo necesita, una disposición casi innata a amar. A muchos les puede parecer extraño que en nuestros países crecimos bailando con nuestros abuelos y tíos. Nuestras familias eran símbolo de algo mucho más que un resultado genético. Las bodas, cumpleaños y festividades siempre han sido una escuela de valores. Bailar es una expresión casi religiosa o espiritual, porque nos recuerda lo hermoso que es estar vivos. Por eso es que abuelos bailan con nietas, porque en esos momentos, sin darnos cuenta nos estaban enseñando de qué se trata la felicidad. Porque bailar nos acerca, nos integra, es el mejor antídoto a la soledad, porque cuando bailamos, no importa cómo te llamas o de dónde vienes, la música y la fiesta nos une. Llevamos décadas buscando lo que nos diferencia, la magia de anoche se trató de mostrarle al mundo lo que nos une.

El lenguaje importa.

El cierre del show es la materialización de una conversación que todos quienes hemos vivido en Estados Unidos hemos tenido. Porque en nuestros libros del colegio América siempre ha sido un continente, desde Chile a Canadá. Resignificar God Bless America justamente hoy denota la importancia que tiene el lenguaje que ocupamos.

Puede ser que no te guste Bad Bunny o el reguetón, pero este es un logro artístico que permea en lo histórico, lo político y lo social. Latinoamérica no es solo un pueblito, somos una red de pueblos y culturas ancestrales. Hoy creo que no hay latino que no se sienta orgulloso. Quien diría que el perreo sería la banda sonora de la unión y esperanza que necesita el mundo de hoy.

Gracias Benito.
Together We Are America.

Para llevarse y reflexionar:
Como diseñadora y creativa este momento me deja con más de una reflexión, las comparto a ver si genera nuevos pensamientos en otras personas.

  1. La autenticidad no se diseña, se vive. No puedes crear una marca “auténtica”. Puedes ser auténtico y dejar que eso guíe tus decisiones y estrategia. La diferencia es sutil pero crucial.
  2. El mejor activismo es la invitación, no la acusación. En un mundo polarizado, la creatividad que divide es fácil. El diseño une desde la profundidad.
  3. Los símbolos importan tanto como las palabras. Cada elemento visual del show fue una decisión consciente. El diseño no es decoración, es narrativa y dirección.
  4. El timing es parte de la estrategia. El mismo mensaje en otro momento no habría resonado igual. Entender el contexto emocional de tu audiencia es tan importante como entender el mensaje.
  5. La resistencia puede venir desde la celebración. No necesitas gritar para ser escuchado. A veces, bailar es más revolucionario que marchar.

Una última pregunta:
En Love&Fear Studio siempre hemos creído que el mejor diseño navega entre esos dos polos: el amor y el miedo. Bad Bunny nos mostró anoche que cuando diseñas desde el amor, no solo creas algo hermoso, creas resonancia y pertenencia. La pregunta que nos deja es: ¿Qué estamos diseñando? ¿Desde qué lugar? ¿Estamos creando desde el miedo a no ser relevantes, o desde el amor a lo que realmente somos?

Cada proyecto, cada marca, cada experiencia que diseñamos es una oportunidad de elegir. Podemos diseñar para dividir o para unir. Para alimentar el miedo o para cultivar el amor. Para hacer ruido o para hacer sentido.

Bad Bunny eligió. ¿Y tú?

Did you enjoy this reading?

Share article

Keep learning